UNA PRÁCTICA ENRIQUECEDORA
Vuelta al cole: la importancia de meditar con niños
Si bien para muchas personas tener chicos en la casa podría llegar a resultar una distracción, los expertos aseguran que su presencia es beneficiosa para la actividad del mindfulness. Enterate.

En estos tiempos dinámicos que transitamos, la meditación es una de las herramientas más eficaces para bajar a tierra y mantener la calma.

El cofundador del sitio Headspace.com, el británico Andy Puddicombe, cree que es totalmente factible meditar con chicos en la casa, y que, de hecho, quienes están iniciando en la paternidad necesitan la meditación más que nunca, como detalla una nota de El País.

El también autor del libro The Headspace Guide To A Mindful Pregnancy compartió con el periódico mencionado algunos consejos para maridar el arte del mindfulness con la crianza de niños:

  • Solo se necesitan 10 minutos al día para meditar, así que podrías tomártelos incluso en medio del cuidado de los pequeños.
  • Hay que cambiar el chip para poder hacerlo.
  • Está presente, sé menos crítico y tomate la vida más ligeramente.
  • Observá tus sentimientos.
  • Proponé a los niños que se unan y aprendan estas técnicas.

El doctor en Psicología y autor del libro “Meditación para niños”, Luis López, indica en un artículo de ABC que, si bien los pequeños no tienen obligación de meditar, “sí es conveniente que aprendan a hacerlo”, y deberían aprenderlo a la par de los padres.

Asimismo, López señala que el acto de meditar no necesariamente implica realizar una actividad totalmente nueva, sino que sirve para “buscar la calma, la sencillez y la integridad”.

Sobre la edad necesaria para comenzar esta actividad, el especialista indicó que “no existe una edad concreta en la que un niño empieza a dominar el castellano, y lo mismo pasa con la meditación. Los niños balbucean posturas, aprenden a estar en sus silencios y, entonces, más que preguntarnos a qué edad se empieza a meditar, podemos preguntarnos qué actividades ya pre meditativas realizan, como recortar con las tijeras, jugar con la plastilina, jugar con el agua, buscar el silencio, esconderse debajo de la cama, hacer manualidades… para no retirárselas en la medida en la que van creciendo”.

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