EL CALOR COMO FUENTE DE ENERGÍA MENTAL Y ESPIRITUAL
Cómo el Sol puede afectar de manera positiva nuestra mente
A diferencia de las nubes, la lluvia y la oscuridad, el Sol puede influir positivamente en nuestro estado de ánimo diario, según un estudio estadounidense

Sentir el calor del sol en la cara y en el cuerpo suele ser una de las sensaciones más reconfortantes del mundo. Más allá de que pueda ser agobiante en algunos contextos. Por el contrario, la lluvia es sinónimo de tristeza, nostalgia y melancolía cuando hablamos de sincronía con el clima.

A partir de estas hipótesis, un estudio de la Universidad de Brigham Young (EE.UU) reveló que los momentos en los que el sol está presente en nuestra vida influyen de manera positiva en el estado de ánimo de casi todas la personas, por encima de otros factores como la temperatura, la contaminación o la lluvia.

Según la investigación, el cerebro produce más de la serotonina química que levanta el estado de ánimo en días soleados que en días más oscuros. Además, los investigadores explican que los resultados proporcionan más pruebas de que la falta de luz solar y la reducción de los niveles de serotonina son importantes en el desarrollo de trastorno afectivo estacional, según una publicación del sitio especializado, WebMD.

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Las personas que poseen este síndrome suelen desarrollar síntomas de depresión en los meses de invierno cuando hay menos luz del día, que influyen en la dificultad para concentrarse, la baja de energía o fatiga, pérdida de interés en las actividades diarias, malhumor y dormir cantidades excesivas.

Mark Beecher, profesor clínico y psicólogo licenciado en la Asesoría y Servicios Psicológicos de BYU, fue capaz de proporcionar información sobre los momentos en que la angustia emocional fue reportada usando datos de salud emocional de los clientes para esta investigación.

Por su parte, Lawrence Rees, profesor de física en BYU, contaba con acceso a los datos meteorológicos al momento de realizar este estudio. Finalmente, se les unió el profesor de estadística BYU Dennis Eggett para identificar vínculos, como menciona un artículo de The Huffington Post.

El estudio tomó en cuenta variables climáticas como el viento, la lluvia, la irradiación solar, la velocidad del viento, la temperatura y más. El trío concluyó que “los incrementos estacionales en el tiempo del sol se asociaron con la disminución de la angustia de la salud mental”.

“Tomamos en cuenta la polución, los días nublados y lluviosos, pero pasaron desapercibidos. Lo único realmente significante era la cantidad de tiempo entre la salida y la puesta del sol”, sostuvo Beecher según explica el periódico mencionado.

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